Elogio De La Lentitud

Resumen Del Libro

Un movimiento de alcance mundial cuestiona el culto a la velocidad. ¿Por qué tenemos siempre tanta prisa? ¿Cómo se cura esa auténtica enfermedad que es nuestra actitud ante el tiempo? ¿Es posible, e incluso deseable, hacer las cosas con más lentitud? Vivimos en la era de la velocidad. El mundo que nos rodea se mueve con más rapidez de lo que jamás lo había hecho. Nos esforzamos por ser más eficientes, por hacer más cosas por minuto, por hora, cada día. Desde que la revolución industrial hizo avanzar al mundo, el culto a la velocidad nos ha empujado hasta el punto de ruptura. Vivimos al borde de la extenuación, y tanto el cuerpo como la mente nos recuerdan constantemente que el ritmo de la vida gira vertiginoso, descontrolado.

Esta obra rastrea la historia de nuestra relación cada vez más dependiente del tiempo, y aborda las consecuencias y la dificultad de vivir en esta cultura acelerada que hemos creado.

Reseña

Vivimos en la era de la velocidad. El mundo que nos rodea se mueve con más rapidez de lo que jamás lo había hecho. Nos esforzamos por ser más eficientes, por hacer más cosas por minuto, por hora, cada día. Desde que la revolución industrial hizo avanzar al mundo, el culto a la velocidad nos ha empujado hasta el punto de ruptura. Vivimos al borde de la extenuación, y tanto el cuerpo como la mente nos recuerdan constantemente que el ritmo de la vida gira vertiginoso, descontrolado.

Esta obra rastrea la historia de nuestra relación cada vez más dependiente del tiempo, y aborda las consecuencias y la dificultad de vivir en esta cultura acelerada que hemos creado. No espere el lector encontrar en estas páginas llamadas al estilo de los luditas (aquellos trabajadores del siglo XIX que se organizaban para destruir las máquinas), incitaciones a destruir la tecnología y a buscar una utopía preindustrial. Esta es una revolución moderna, apoyada por amantes de la cordura que usan teléfonos móviles y el correo electrónico. La filosofía de la lentitud puede resumirse en una sola palabra: equilibrio. Las personas descubren energía y eficiencia allí donde quizá menos lo habían esperado: en el hecho de hacer las cosas más despacio. Elogio de la lentitud es la primera mirada de gran alcance a los movimientos defensores de la lentitud que se abren paso en oficinas, fabricas, barrios, cocinas, hospitales, salas de concierto, dormitorios, gimnasios y escuelas.

Este animoso manifiesto, definidor de un movimiento cuyo momento por fin ha llegado, le hará replantearse su relación con el tiempo. El precio que pagamos por someternos al tiempo, a las urgencias, es muy alto.

Carl Honoré